martes, enero 20

Retrato.

Amelia es así. Tiene problemas cognitivos en cuanto a conjugar espacio y tiempo. Tiene una mamushka en la cabeza que intenta resolver el nihilismo constantemente y desde cualquier lado. No sabe quién carajo es la mujer que aparece en la marquilla de los cigarrillos y piensa que ojalá los bronquios no se le enojaran tanto cuando inhala y exhala. Tiene conciencia de que cada vez que inspira está expirando un poquito y un poquito está pariéndose. Cree que los seres humanos, en sociedad, estamos en estado líquido o en estado gaseoso. El otro estado de agregación, conjetura, nos pone ultraviolentos. A todo quien la escucha le dice con las manos que las cosas se mueven y se impregnan, así que cuidado con lo que echás sobre las cosas. A todo quien la oye le calla.
Amelia a veces quiere ser el amante francés de una mujer con pecas en las tetas, o una de esas parejas de cieguitos que caminan agarrados del bastón y del otro simultáneamente, y que realmente no tienen necesidad de transladarse, o de esos bichos que son tan una cosita de nada que nadie les quiso poner nombre. A Amelia el nombre le pesa de lo liviano que es.

A veces se le tapa la bombilla del mate o el cuerpo, y tiene que andar revolviendo mugre y chupando muy fuerte.
Cuando es viernes le dan unas ganas insólitas de que alguien la agreda y la rompa y la arañe. Cuando es sábado quiere que le besen la panza. Y los domingos tiene unas ganas insostenibles de fotografiar a una mujer negra mientras se baña.
Cuando puede no piensa, pero cuando piensa se le vienen a la cabeza terremotos. Piensa que hay gente que cuando habla parece una obra de teatro sin cohesión y que las jirafas son un reductio ad absurdum de las vacas. Piensa en conceptos, en colores y en alta definición. Y se pregunta y se pregunta y se pregunta, pero no responde casi nada. No porque se ignore sino porque sabe: en colores y en conceptos no puede abarcarte a vos ni a nada.
Le interesa casi todo. Casi todo no se interesa en ella. Le gusta que las cosas que aman estén bien cerquita y no se abismen, pero Amelia se equivoca y la equivocan, y a veces tiene tantas ganas de que las cosas no existan que lo único que puede hacer es no permitir la existencia y sentipensar en ventanas. Ventanas abiertas de par en par a veces, y a veces apenas cerradas, o con la cortina baja. Ventanas herméticas y ventanas descuidadas. Ventanillas de autos y de aviones. Las ventanas la llevan a replantearse la existencia de los pájaros. Apenas les permite existir y los pájaros le recuerdan a tu cama y a tu olor. Entonces la sobreviene la certeza de que tu cama es material fotosensible. No lo piensa, lo exhala. Tu cama es material fotosensible y ustedes pintan con luz. Cuando Amelia pinta con luz y con vos, su mamushka vence al nihilismo y deja de tener desastres naturales en la cabeza. Amelia es, por sobre todo cuando pintan.




(Pero después. Después es algo que no se puede manejar. La soledad sola solita y sin ella de estar a cielo abierto y no saber cómo se usan las piernas la golpea más fuerte que nunca y te quiere tan pegado a sus músculos que llora como lloran las nenas cuando se caen de rodillas. Es un llanto puro y es un llanto inmaduro. Cuando Amelia llora un llanto (asquerosamente) puro e inmaduro, se da cuenta. Y cuando se da cuenta suele prometerse no volver a dejarse sola. Suele abrazarse y darse de beber. Así es Amelia. Pero eso no importa. -La mayoría del tiempo- Amelia es.)


2 comentarios:

Un Frihol dijo...

encima esta alargado y mejorado y es como amelia rilouded.

me encanta. muchisimo. vos esto y todos tus vomitos. siempre.


(tengo infinitas ganas de verte, maniana me aparezco por aquellos pagos)

Cereza dijo...

Tan maravilloso y Ximena