miércoles, noviembre 25

Piangio.

Todo pensamiento sumergido en un líquido será empujado con una fuerza vertical ascendente igual al peso del volumen del fluido desplazado por dicho pensamiento. Me derramo. Si existen o no los peces, eso a mí no me concierne. Estuve pensando seriamente en que Buenos Aires es sexo y no puedo sacármelo de la cabeza. Más ahora. Con toda esta humedad. También estuve pensando en los pulpos. En lo que hacen los pulpos. En lo chiquitos que son los pulpos cuando nacen y en lo maravillosos que son cuando se esconden. Cambian de textura y de color y se mueren de hambre para no dejar solos a sus hijos. Cuando no comen se ponen grises y se secan. También estuve pensando en la tierra. Dentro de la tierra quiero decir. En la piel de las lombrices cuando llueve y hacen agujeritos en el suelo. Estuve pensando en la sangre de lombriz y en la clorofila. En savia chorreando de un árbol y en sangre chorreando de un tipo. Una lombriz partida en dos. La piel anfibia y las manitos de las salamandras. Dicen de las salamandras que si les cortás las manitos les vuelven a crecer. Yo no me atrevería pero tengo unas ganas.
Pensé toda la noche en que hay agua en la luna. En que cuando la luna estaba más cerca las olas eran así de grandes y que ahora cada vez se aleja más, en forma de espiral. Eso no podría ser más triste y no podría parecerme más bello. Todas las cosas en el universo se alejan. Es como cuando un charquito se expande, pero más grande. También estuve pensando en gente besando. En la textura de los besos, bah. Me parece algo sobrehumano. No sé muy bien por qué.
Pensé todo el día en cuando uno va a la playa y mete los pies en la orilla. No hay pies más bonitos que los que están adentro del mar. Una vez vi un aguaviva que era de este tamaño y me asusté. Pero estaba muerta. Tenía la cabeza llena de electricidad. Me hizo acordar a mí y entonces me asusté más.

1 comentario:

Sofía. dijo...

hoy viendo a una pareja desde el colectivo me puse a pensar en por qué la mujer así y el hombre así... y por qué los brazos de uno acá y otros allá...quién sabrá...