martes, julio 29

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A veces funcionan en plan espejo y se sienten más que nada frágiles y otras veces funcionan en precipitarse el agua y se saben más que todo sutiles. Pero cuando no hay nada que se pueda hacer solamente alcanzan el borde de las cosas y tiran fuerte para taparse y no morirse ni de frío ni de amor. Bajan la vista casi casi sin darse cuenta. Mirarse el ombligo (mirarse el hombre) es concientizarse de la trayectoria de las alas en vuelo para poder estar postrado sin temblar.

2 comentarios:

cris dijo...

¡Ah, vos sos la infanta maravillosa! Sí, sí, la promesa de futuro que tanto encantó a Vanryu. Me alegra que te haya gustado lo que escribí. Lo tuyo es precioso; si no recuerdo mal, está mucho mejor que la última vez que lo vi.
Espero que entiendas lo importante que es que puedo olvidar que tenés quince años cuando te leo.
Un beso grande.

cris dijo...

Ah, me confundí y entré con la casilla de una amiga. Soy María de airesinpajaros.
Besos.